El arte de la micología

Características, identificación y recolección

El arte de la micología

Características, identificación y recolección

El fascinante mundo de las setas

La península ibérica es un lugar privilegiado para las setas: variedad, aromas y colores únicos que cada otoño llenan los bosques de vida.

Por eso tantos aficionados disfrutamos de salir al campo, cesta en mano, para descubrir especies comestibles y admirar otras que solo deben contemplarse.

España es un paraíso micológico, y explorarlo es una mezcla de curiosidad, sabor y respeto por la naturaleza, que nos regala estos tesoros sin pedir nada a cambio.

El fascinante mundo

de las setas

La península ibérica es un lugar privilegiado para las setas: variedad, aromas y colores únicos que cada otoño llenan los bosques de vida.

Por eso tantos aficionados disfrutamos de salir al campo, cesta en mano, para descubrir especies comestibles y admirar otras que solo deben contemplarse.

España es un paraíso micológico, y explorarlo es una mezcla de curiosidad, sabor y respeto por la naturaleza, que nos regala estos tesoros sin pedir nada a cambio.

Clima ideal

España tiene un clima ideal para las setas: humedad, temperatura suave y estaciones marcadas. Por eso los hongos aparecen casi todo el año.

En primavera destacan especies como el gurumelo y el rebozuelo; en verano, si llueve, siguen brotando Russulas, Amanitas o Boletus, y en otoño llega la gran explosión micológica, que puede durar hasta diciembre.

Incluso en invierno sobreviven setas resistentes al frío como la trompeta de los muertos, la lutescens o la Lepista nuda. Un país perfecto para los amantes del bosque.

Clima ideal

España tiene un clima ideal para las setas: humedad, temperatura suave y estaciones marcadas. Por eso los hongos aparecen casi todo el año.

En primavera destacan especies como el gurumelo y el rebozuelo; en verano, si llueve, siguen brotando Russulas, Amanitas o Boletus, y en otoño llega la gran explosión micológica, que puede durar hasta diciembre.

Incluso en invierno sobreviven setas resistentes al frío como la trompeta de los muertos, la lutescens o la Lepista nuda. Un país perfecto para los amantes del bosque.

El hogar natural de
las setas

Las setas crecen en todo tipo de entornos: praderas, cultivos, bosques o zonas húmedas.

Su presencia depende del suelo y, sobre todo, de su relación con las plantas a través de las micorrizas, una simbiosis que permite al hongo alimentarse mientras ayuda a la raíz.

Otras especies viven de materia muerta o parasitan a plantas vivas, creando un ecosistema tan diverso como fascinante. En pinares aparecen boletus y níscalos; en robledales y encinares surgen especies como el edulis, la caesarea o la russula.

Cada bosque guarda sus propias setas según la humedad y la orientación del terreno, haciendo de la micología un mundo tan variado como sorprendente.

El hogar natural
de las setas

Las setas crecen en todo tipo de entornos: praderas, cultivos, bosques o zonas húmedas.

Su presencia depende del suelo y, sobre todo, de su relación con las plantas a través de las micorrizas, una simbiosis que permite al hongo alimentarse mientras ayuda a la raíz.

Otras especies viven de materia muerta o parasitan a plantas vivas, creando un ecosistema tan diverso como fascinante. En pinares aparecen boletus y níscalos; en robledales y encinares surgen especies como el edulis, la caesarea o la russula.

Cada bosque guarda sus propias setas según la humedad y la orientación del terreno, haciendo de la micología un mundo tan variado como sorprendente.

Cómo se organizan las setas en la naturaleza

En el mundo de los hongos existen dos grandes grupos, pero los que vemos y recolectamos en el bosque pertenecen a los hongos superiores, principalmente Ascomicetos y Basidiomicetos.

Los ascomicetos producen sus esporas en pequeñas cavidades llamadas ascas y suelen vivir en materia vegetal muerta o bajo tierra. Entre ellos destacan familias muy apreciadas como las Morchellas, las Pezizas o los tubérculos.

Los basidiomicetos, en cambio, forman sus esporas en estructuras llamadas basidios, y agrupan la mayoría de setas conocidas por los aficionados: desde los boletus y las rúsulas hasta los níscalos, los agaricales o las especies lignícolas. Son estos grupos los que protagonizan la mayor parte de la recolección en nuestros bosques.

Cómo se organizan las setas en la naturaleza

En el mundo de los hongos existen dos grandes grupos, pero los que vemos y recolectamos en el bosque pertenecen a los hongos superiores, principalmente Ascomicetos y Basidiomicetos.

Los ascomicetos producen sus esporas en pequeñas cavidades llamadas ascas y suelen vivir en materia vegetal muerta o bajo tierra. Entre ellos destacan familias muy apreciadas como las Morchellas, las Pezizas o los tubérculos.

Los basidiomicetos, en cambio, forman sus esporas en estructuras llamadas basidios, y agrupan la mayoría de setas conocidas por los aficionados: desde los boletus y las rúsulas hasta los níscalos, los agaricales o las especies lignícolas. Son estos grupos los que protagonizan la mayor parte de la recolección en nuestros bosques.

Identificación taxonómica 

Aunque a simple vista podrían confundirse con plantas, los hongos pertenecen a un reino propio: el Reino de los Micetos. No realizan fotosíntesis y presentan características únicas que los diferencian del resto de seres vivos.

Comparten rasgos con las plantas por su forma de reproducirse, pero también con los animales, ya que almacenan glucógeno y contienen quitina, como los insectos.

Dentro de este reino encontramos hongos inferiores, invisibles sin microscopio, y hongos superiores, que son las setas que vemos y recolectamos en los bosques. Estas setas no son el hongo completo, sino la parte fructífera que aparece en la superficie mientras el verdadero organismo crece bajo tierra.

El Sombrero

Es la parte superior de la seta y presenta formas muy variadas: convexo, plano, hemisférico, acampanado, en copa o incluso deprimido. Cuando son jóvenes, la mayoría de las setas muestran un sombrero convexo que se aplana a medida que maduran.

El borde del sombrero es una pista fundamental: puede ser liso, estriado, lobulado o presentar pequeñas fisuras. Para una identificación correcta, a menudo es útil cortar el sombrero y observar cómo es su carne y su estructura interna.

Himenóforo (la parte inferior del sombrero)

Es la zona donde se producen las esporas y una de las claves principales para distinguir especies.

 Existen tres tipos básicos:

  • Láminas: dispuestas radialmente (ej. Amanita, Lactarius, Agaricus).
  • Túbulos o poros: forman una superficie esponjosa, típica de los Boletus.
  • Agujas o dientes: cuelgan como pequeñas púas, presentes en géneros como Hydnum.

La forma del himenóforo, su color y cómo cambia al tacto o al corte son datos esenciales para identificar una seta.

Anillo o Velo

Muchas setas presentan un anillo alrededor del pie, resto del velo que protegía el himenóforo en su etapa joven.
Este anillo puede ser:

  • Simple o doble

  • Ascendente o descendente

  • Fijo o móvil

  • Liso o estriado

Algunas especies, como las Cortinarius, tienen una cortina: un velo fino como una tela de araña que desaparece con la edad, dejando restos filamentosos en el pie.

El Pie

El pie puede ser:

  • Robusto, cilíndrico, delgado, bulboso o radicante

  • Liso, escamoso, fibroso, aterciopelado o reticulado

  • Macizo, hueco o cavernoso

Su forma y textura ayudan a diferenciar especies similares.
También es importante observar si está centrado, excéntrico o completamente lateral.

La Volva

Presente en géneros como Amanita y Volvariella, la volva es el resto del velo universal que cubría a la seta cuando era un huevo.
Puede ser:

  • Membranosa (ej. Amanita caesarea)

  • Harinosa (ej. Amanita muscaria)

  • En forma de saco completo o recortado en fragmentos

La presencia o ausencia de volva es un dato crítico para distinguir especies comestibles de tóxicas.

Micelio

El micelio es el verdadero cuerpo del hongo: una red de filamentos finos llamados hifas que se extienden bajo tierra, entre hojas, madera o materia orgánica.
Es la parte que:

  • Se alimenta

  • Vive durante años

  • Produce las setas como su “fruto”

El micelio es invisible a simple vista, pero sin él no existiría ninguna seta.

Identificación taxonómica

Aunque a simple vista podrían confundirse con plantas, los hongos pertenecen a un reino propio: el Reino de los Micetos. No realizan fotosíntesis y presentan características únicas que los diferencian del resto de seres vivos.

Comparten rasgos con las plantas por su forma de reproducirse, pero también con los animales, ya que almacenan glucógeno y contienen quitina, como los insectos.

Dentro de este reino encontramos hongos inferiores, invisibles sin microscopio, y hongos superiores, que son las setas que vemos y recolectamos en los bosques. Estas setas no son el hongo completo, sino la parte fructífera que aparece en la superficie mientras el verdadero organismo crece bajo tierra.

El Sombrero

Es la parte superior de la seta y presenta formas muy variadas: convexo, plano, hemisférico, acampanado, en copa o incluso deprimido. Cuando son jóvenes, la mayoría de las setas muestran un sombrero convexo que se aplana a medida que maduran.

El borde del sombrero es una pista fundamental: puede ser liso, estriado, lobulado o presentar pequeñas fisuras. Para una identificación correcta, a menudo es útil cortar el sombrero y observar cómo es su carne y su estructura interna.

Himenóforo
(la parte inferior del sombrero)

Es la zona donde se producen las esporas y una de las claves principales para distinguir especies.

 Existen tres tipos básicos:

  • Láminas: dispuestas radialmente (ej. Amanita, Lactarius, Agaricus).
  • Túbulos o poros: forman una superficie esponjosa, típica de los Boletus.
  • Agujas o dientes: cuelgan como pequeñas púas, presentes en géneros como Hydnum.

La forma del himenóforo, su color y cómo cambia al tacto o al corte son datos esenciales para identificar una seta.

Anillo o Velo

Muchas setas presentan un anillo alrededor del pie, resto del velo que protegía el himenóforo en su etapa joven.
Este anillo puede ser:

  • Simple o doble

  • Ascendente o descendente

  • Fijo o móvil

  • Liso o estriado

Algunas especies, como las Cortinarius, tienen una cortina: un velo fino como una tela de araña que desaparece con la edad, dejando restos filamentosos en el pie.

El Pie

El pie puede ser:

  • Robusto, cilíndrico, delgado, bulboso o radicante

  • Liso, escamoso, fibroso, aterciopelado o reticulado

  • Macizo, hueco o cavernoso

Su forma y textura ayudan a diferenciar especies similares.
También es importante observar si está centrado, excéntrico o completamente lateral.

La Volva

Presente en géneros como Amanita y Volvariella, la volva es el resto del velo universal que cubría a la seta cuando era un huevo.
Puede ser:

  • Membranosa (ej. Amanita caesarea)

  • Harinosa (ej. Amanita muscaria)

  • En forma de saco completo o recortado en fragmentos

La presencia o ausencia de volva es un dato crítico para distinguir especies comestibles de tóxicas.

Micelio

El micelio es el verdadero cuerpo del hongo: una red de filamentos finos llamados hifas que se extienden bajo tierra, entre hojas, madera o materia orgánica.
Es la parte que:

  • Se alimenta

  • Vive durante años

  • Produce las setas como su “fruto”

El micelio es invisible a simple vista, pero sin él no existiría ninguna seta.

Claves para una buena recolección

Recolectar setas es un arte que requiere cuidado y respeto por el bosque. Para conservarlas bien y no dañar el ecosistema, es importante evitar las bolsas de plástico, ya que aplastan los ejemplares y dificultan que el hongo siga reproduciéndose. Lo ideal es usar una cesta de mimbre, que permite airear las setas y dispersar esporas mientras caminamos.

La herramienta básica es una navaja afilada, perfecta para cortar especies delicadas o extraer ejemplares completos cuando es necesario observar la volva para identificarlos. Las setas comunes deben cortarse por el pie, evitando arrancarlas para no dañar el micelio.

Para rebuscar entre hojas y ramas es útil un cayado, y para setas subterráneas, como criadillas o algunas amanitas, resulta práctico un pincho que permita localizarlas y sacarlas con cuidado sin remover en exceso el terreno.

Claves para una buena recolección

Recolectar setas es un arte que requiere cuidado y respeto por el bosque. Para conservarlas bien y no dañar el ecosistema, es importante evitar las bolsas de plástico, ya que aplastan los ejemplares y dificultan que el hongo siga reproduciéndose. Lo ideal es usar una cesta de mimbre, que permite airear las setas y dispersar esporas mientras caminamos.

La herramienta básica es una navaja afilada, perfecta para cortar especies delicadas o extraer ejemplares completos cuando es necesario observar la volva para identificarlos. Las setas comunes deben cortarse por el pie, evitando arrancarlas para no dañar el micelio.

Para rebuscar entre hojas y ramas es útil un cayado, y para setas subterráneas, como criadillas o algunas amanitas, resulta práctico un pincho que permita localizarlas y sacarlas con cuidado sin remover en exceso el terreno.

Consejos para una recolección segura

  • Limpia las setas en el campo retirando tierra y restos; en casa, utiliza la menor cantidad de agua posible para no deteriorar su textura.

  • Protege los ejemplares colocando hojas de helecho entre las capas, lo que ayuda a conservarlos mejor.

  • Evita las setas envejecidas o agusanadas, ya que pierden calidad y pueden resultar peligrosas.

  • Lleva una segunda cesta para las setas que no puedas identificar con seguridad y así evitar mezclarlas con las que sí son aptas para consumo.

  • Y la regla de oro de cualquier setero: si tienes la más mínima duda, no la comas.

Consejos para una recolección segura

  • Limpia las setas en el campo retirando tierra y restos; en casa, utiliza la menor cantidad de agua posible para no deteriorar su textura.

  • Protege los ejemplares colocando hojas de helecho entre las capas, lo que ayuda a conservarlos mejor.

  • Evita las setas envejecidas o agusanadas, ya que pierden calidad y pueden resultar peligrosas.

  • Lleva una segunda cesta para las setas que no puedas identificar con seguridad y así evitar mezclarlas con las que sí son aptas para consumo.

  • Y la regla de oro de cualquier setero: si tienes la más mínima duda, no la comas.

Disfruta del Sabor
del bosque

Seleccionamos y preparamos cuidadosamente los mejores productos naturales: setas, frutas del bosque y verduras de temporada, disponibles frescas, congeladas, deshidratadas o en conserva.

Completa el formulario y descubre cómo disfrutar del sabor silvestre durante todo el año.

4 + 9 =

Productos Silvestres Julián Martín S.L.

Ctra. Zarza la Mayor (EX-108), km 2 · 10840 Moraleja (Cáceres)

Tel.: 0034 927 515 464 · Móvil: 659 832 046

Email: info@prosiljuma.com

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Email: info@prosiljuma.com

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